Imagenes fijas, miradas en movimiento.


Técnica, HDR.
Iluminación con flash.

HDR


Presbítero Maestro: imágenes fijas, miradas en movimiento.

Los impulsos estéticos han venido surgiendo, de un tiempo a esta parte, desde la comunidad científica y no de la artística. La afirmación de Paul Brown evidencia necesariamente, una distinción conceptual entre ambas y ello a su vez supone un nuevo remedo de la argumentación que Charles Percy Snow hiciera en 1963 con su ensayo titulado Las dos culturas, sobre aquella imposibilidad comunicativa entre mundos originalmente comunes.
Si bien es cierto, existen experiencias diversas que han desmoronado tales aserciones, el acercamiento entre ciencia y arte —entendida la primera genéricamente como soporte tecnológico al servicio de la segunda—, y el natural traspaso de sus fronteras, ha sido ejemplarmente representada con el uso de la fotografía digital y posteriormente con la edición de imágenes asistidas por el computador. No tendría sentido alguno capturarlas digitalmente sin poder retocarlas; sin poder darles una temporalidad de modificación ni proyectar finalmente lo que José Luis Brea ha señalado como “la segunda toma”.
El registro en imágenes del primer panteón de la ciudad ha sido llevado a un laboratorio. Aquella tradición documentalista, que sobradamente hemos observado por décadas, no presenta el conocimiento de la historia y del arte a través de una realidad simulada, a través de una ficción construida en un segundo trabajo que amplía el tiempo del suceso recogido instantáneamente por la memoria informática de la cámara digital. Las esculturas, mausoleos, criptas y huesas hechas detalle, se configuran exentas y más allá de la fidelidad que puedan presentar, reúnen aspectos que sutilmente distorsionan lo que Ernst Gömbrich denominó como “el principio del testigo ocular”: el artista no debe incluir en su imagen nada que un espectador de la escena no hubiera sido capaz de contemplar desde un momento y punto determinado. El referente principal de las fotografías panorámicas es observado en el vértice de una curva; sólo podríamos obtener un perfil razonablemente correcto si contempláramos la imagen girando alrededor de la misma, una calibración imposible de ajustar con medios manuales. Del mismo modo, la presentación de las tomas de detalle enfatizan el criterio del enfoque puntualizado, agudizando el principio de visión selectiva dentro del campo global. En ellas se muestran zonas donde existe una pérdida ralentizada de la definición, como si el ojo quedara inmovilizado e impedido de poder capturar una toma general de la escena y sin posibilidad de percibir otro punto en la imagen registrada.
Si el primer anhelo de la fotografía ha sido fijar imágenes de nuestro entorno de la manera más exacta y fidedigna posible —pasando por hacer visible lo indefinido en un plano bidimensional—, es probable que el arte, aquella actividad que Snow señaló de incongruente con los objetivos de la ciencia, haya propiciado a partir de un error técnico una solución o recurso para el especialista respecto al desenfoque periférico. Un descanso para la vista y que indudablemente no será posible advertir en la naturaleza, sólo a través de la lente, el medio y el ingenio que en algunas oportunidades, nos brindan los artistas.

Luís Adawi Schreiber
Texto e Investigación.

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Una respuesta to “Imagenes fijas, miradas en movimiento.”

  1. esta recontra bonito las imagems . sigan aciendo igual kuidense muxo

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